Tercera Llamada

Ismael Estrella Guerrero

¿Debo? No niego

-¿Estás seguro… no le debes al fisco?- le pregunté de sopetón a mi compadre, después de leer que al periódico Noroeste Mazatlán, lo embargaron porque le debe a Hacienda, aunque los de la editora dicen que más bien es un acto represivo en su contra por publicar un reportaje en el que aparentemente descubren un fraude por la ventas de unos terrenos en Topolobampo, donde construirán una planta para fabricar amoniaco. Dicen que es revanchismo político. En fin, cada quién.

Mi compadre se quedó pensando, no mucho tiempo por cierto, porque luego le duele la cabeza, y me respondió que realmente no sabe si debe o no.

-Es qué no entiendo todo los conceptos que manejan: qué si gané en un año quién sabe cuánto; qué si cambié de régimen o dejé de prestar mis servicios hasta el 31 de diciembre y quién sabe cuántas cosas más. La neta no sé- me dijo y se quedó callado unos segundos para tomar aire y continuar con su perorata- Con eso de que por internet y de manera física me llegan cartas de la Secretaría de Hacienda (Sistema de Administración Tributaria), en las que exigen que les pague lo que según ello les debo porque no les he declarado los impuestos con base en lo que gané en el último año o en el último bimestre, pues declaro (aunque sea redundante) que no tengo adeudos pendientes por la sencilla razón de que ni soy empresario, ni gané más de lo que argumentan en el 2015 y mucho menos en este, y  sobre todo porque tengo sin trabajar ¡tres años!. ¿Te imaginas? mi último patrón lo tuve el 2013. Entonces, ¡estoy libre! de gravámenes, no debo…- decía, al tiempo que se frotaba las manos y esgrimía una pícara sonrisa como cuando el gato se come al ratón o algo así y que ya no pudo seguir hablando porque lo callé para leerle la nota periodística que habla del caso del Noroeste .

Sin embargo, la realidad es otra, porque “entratándose” del SAT, ora sí que “nadie sabe, nadie supo…” O cuando menos los que estamos alejados de los asuntos contables la verdad es que ni idea de lo que ocurre.

Mi compadre es de esas gentes a las que le tienen sin cuidado los argumentos que esgrimen los de Hacienda, pues cree que es una manera de asustar a la gente por tal de sacarle dinero, con eso de que el petróleo no se vende igual que antes y que el dólar americano se vende muy caro ante el peso mexicano, asegura que por medio de los impuestos quieren paliar la situación que se vive. Aunque desde luego que él no lo dice de esta manera.

-¡Ni madres, no soy la tonta de antes!- exclama, en son de broma.

Sin embargo, todos los que de una manera u otra hemos estado en el régimen- cualquiera de ellos- en el que tenemos que pagar impuestos, debemos vivir muy al pendiente de algunas variables que se manejan en las que la obligación es  presentar la declaración anual.

En esto no hay vuelta de hoja, las haces porque la hace, sino “Lolita” te cae.

Por ejemplo, si tuviste más de un patrón en un año debes declarar al SAT y si en un periodo de cinco años fuiste asalariado y por eso no tenías que hacer tu declaración anual, es probable que estés cometiendo una falta.

El SAT establece supuestos por los que debiste cumplir con esta obligación pese a ser asalariado.

-Compadre, es mejor que dejes el alzhéimer de lado y recuerdes dónde has cobrado entregando facturas o recibos de honorarios porque de lo contrario recibirás requerimientos de investigación de hasta tus últimos cinco ejercicios fiscales, en caso que haya ocurrido así- le plantee, tras decirle que leí en un periódico de circulación nacional que hay que informar al SAT sobre préstamos y transferencias y si obtuviste ingresos de dos o más patrones de forma simultánea en el año y u otros ingresos acumulables por honorarios, arrendamiento o actividades empresariales, además del salario.

Cuando la autoridad hace invitaciones se sugiere ponerte al corriente tan pronto como puedas, para evitar este tipo de situaciones. En las requisiciones de información del SAT solicitan constancia de ingresos y retenciones como asalariado, de hecho, la autoridad tiene la facultad de revisar los últimos cinco, pero si detecta que se trata de evasiones fiscales fuertes, puede revisar hasta los últimos 10 años.

Mi compadre se quedó serio, como qué empezó atender lo grave del asunto, se levantó de la silla en que se encontraba y tras despedirse alcanzó a decirme:

-Compadre no es que me valga madres, pero ¿qué me pueden pedir si ya tengo tres años sin trabajo… qué no te acuerdas que estoy pensionado?

Pese a ello, le siguen llegando requerimientos.

Órale.

ismael.estrella@live.com.mx