Tercera Llamada

Ismael Estrella Guerrero

 

Poco a poco se acaban

Tradiciones que antaño eran el principal sostén de vida de muchas familias como parte de una preservación cultural de sus pueblos, actualmente están en riesgo de desaparecer por la falta de un programa adecuado que pueda aplicarse al cuidado de ese patrimonio tangible o intangible.

La riqueza de tales valores es insospechada tan sólo en el sur de nuestra entidad.

En el sur de Sinaloa podemos hablar de tradiciones de diferentes géneros en los municipios de Escuinapa, Rosario, Concordia y Mazatlán, que nos ofrecen una amalgama infinita.

Por ejemplo, para las regiones que se encuentran más allá de las cabeceras municipales y que colindan con la sierra, factores como el paso del tiempo, la modernidad y el nulo apoyo económico de las autoridades- ya sean municipales, estatales o federales-, están provocando su desaparición, trastocando un patrimonio cultural en el que todos estamos inmersos con una obligación más que moral para mantenerlo, si es que no queremos perder nuestra identidad.

A ello hay que sumarle también otros elementos de riesgo difíciles de erradicar, como el narcotráfico, lacra que a todos nos lacera y que trae consigo la inseguridad que va más allá de lo deseable y que a su paso nos ofrece la aparición de “pueblos fantasmas”, por cuyas calles corren las voces que “cuchichean” con la nada, con los que ya no existen, y donde solamente las ruinas son testigo fiel de su pasado.

A eso, agréguele la falta de oportunidades para que los jóvenes continúen sus estudios o consigan un empleo bien remunerado.

O bien, los que tienen que “escapar” a otros sitios para buscar seguridad, trabajo, o estudio, porque no tienen mayores oportunidades en el sitio donde “enterraron su ombligo”.

Es otro síntoma que cotidianamente ocurre.

Y qué decir de la infiltración cultural extranjera con la que nuestros jóvenes prefieren irse a otros sitios en los que predominan valores diferentes.

Específicamente donde la música de estridentes chillidos sin ningún contenido ni valor culterano los apartan de lo autóctono de lo que realmente es suyo, su legado ancestral y que prefieren gozar en los ahora denominados antros en los que el alcoholismo y la drogadicción son sus valores preponderantes.

Es necesario su rescate para que no se pierdan en la inmensidad del tiempo y la soledad y de paso en el abandono total de nuestras costumbres.

Se requiere que quienes están involucrados en el aspecto cultural se den cabal cuenta de la necesidad de rescatar y difundir los trabajos que datan de siglos atrás.

Que las mismas instituciones educativas tomen participación activa en su rescate, involucrando a los mismos estudiantes, que al final de cuentas serán quienes tengan en sus manos la oportunidad de darle continuidad a algo que por herencia les pertenece y corresponde como parte del patrimonio material e inmaterial.

Que se den cuenta, cuando menos de esta manera, de la existencia de algo que es suyo y de como por el desentendimiento o desganas se están acabando, lo cual acelera la destrucción de la identidad cultural del sinaloense.

De seguir así, poco a poco se nos escapará el legado y pasarán a ser recuerdos sin historia.

ismael.estrella@live.com.mx.