Tercera Llamada

Ismael Estrella Guerrero

 

“¿De parte de quién?”

Como costumbre, no deja de ser grosera y a veces altanera.

Desgraciadamente es un uso muy común, porque siempre, o casi siempre que hablamos por teléfono a alguna oficina burocrática, del sector privado, comercial… Incluso a una casa particular- o a donde sea- preguntando por alguien en especial, por lo regular, la persona que responde el llamado lo hace preguntando:

-“¿De parte de quién?…”

Por ejemplo, cuando habla a una oficina del gobierno (del que guste y mande, no importa, al cabo es lo mismo) por lo regular obtenemos esa respuesta, y nos hacemos a la idea de que el fulano a quién buscamos sí se encuentra y que enseguida nos responderá.

¡Pero, no es cierto!

La cosa no termina ahí.

La misma recepcionista, secretaria, telefonista o como le llamen, hace una segunda pregunta:

-“¿Para qué asunto lo busca?… ”

Y como somos de buenas costumbres le revelamos la razón.

Sin embargo, el encanto se acaba cuando del otro lado de la línea nos dicen:

-“¡No se encuentra!… ”

Así sin más, de sopetón se la dejan ir.

-“¡No está!… ”

Y todavía le dicen con una melosa voz:

-“¿Desea dejarle un recado?… ”

A esas alturas especulamos que el tipejo que buscamos, en cuanto supo quién le hablaba, se negó a responder el llamado.

Y nos preguntamos:

¿Que no quiere saber nada de uno?

¿Que es un pinchi mamón que nomás llegó al poder y se olvidó de los amigos?

¿Que es un tal por cual al que jamás volveremos a hablarle? Para qué se niega, pues.

¿Que ya no lo toleraremos más y que “ya verá” cómo le va a ir en cuanto lo veamos de nuevo?

Lo peor del caso es que el interpelado es el menos culpable; ni sabe que lo andamos buscando y mucho menos todo lo que le espera en cuanto se encuentre al que le habló por teléfono.

Pensamos mil y una cosas, todo provocado por una desconsiderada telefonista que no tiene la menor idea de lo que sus dos preguntas o cuando menos la primera, puede causar en quienes están del otro lado, esperando encontrar al sujeto que buscan.

Está bien que nos nieguen a un particular cuando hablamos a su casa, tienen todo el derecho de salvaguardar su privacidad. ¡Qué caray!

Pero que nos ocurra en oficinas donde están para dar servicio, no se vale.

Cuando menos es lo que pensamos por la dichosa preguntita.

Que lo están negando.

¿Por qué alguien no les enseña a las (o los) telefonistas diciéndoles que deben terminar con esa costumbrita de preguntar primero, “¿Quién habla?” y mejor respondan con un?:

-“No se encuentra, ¿De parte de quién?”

-“¿Podemos servirles?”

O cuando menos:

“¿Desea dejar algún recado?”

Y si es posible, que nos acepte una invitación para ir a tomar café.

¿Verdad que se oye diferente y hasta menos inconveniente?

En las sumas y las multiplicaciones el orden de los factores no altera el producto.

Es una regla universal.

Pero en ese: “¿De parte de quién?… ” Sí causa escozor.

 

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