Tercera Llamada

Ismael Estrella Guerrero

 

La cultura y el deporte, “los patitos feos”

Históricamente, de los recursos económicos que emanan de la Federación al Estado para los diferentes rubros sociales, los que menos apoyos reciben son la cultura y el deporte.

Jamás de los jamases, (como dicen en El Fuerte; pueblo mágico, tierra de El Zorro y orgullo de Sinaloa), estos dos conceptos no han tenido la “suerte” de ser considerados de real valía por quienes han detentado el poder estatal y mucho menos el municipal.

Iniciemos con los apoyos a la cultura.

En Sinaloa, fue hasta la segunda década de los setenta cuando los gobernantes en turno empezaron a mostrar preocupación por hacer algo aunque los detractores las consideraron en su momento obras faraónicas porque decían que, no tendrían un uso que valiera la pena. Nunca más equivocados.

Por separado podemos enumerar con los dedos de la mano los logros de efectivo valor en este rubro. Iniciemos con el periodo de Alfonso Genaro Calderón Velarde – 1975-80-, creador de la desaparecida Dirección de Fomento Cultural Regional (Difocur, hoy Instituto Sinaloense de la Cultura) y a la vez constructor de ágoras a todo lo largo y ancho del territorio sinaloense, pero que desgraciadamente una gran mayoría de ellos ya no existen porque al siguiente sexenio, el de Antonio Toledo Corro, no les dieron la menor importancia y poco a poco se fueron destruyendo.

Como breviario les diré que el último que quedaba en Mazatlán, (en la sindicatura de Villa Unión, para ser más explícito), lo destruyeron hace tres meses porque en ese mismo terreno construirán ¡una cantina! ¿Y? Aléguele al ampáyer.

En el sur de Sinaloa, en los municipios de Concordia, Rosario y Escuinapa ya acabaron con todos los foros que se construyeron. Les valió madre.

Después, con Francisco Labastida Ochoa- 1987-92- iniciaron los Festivales Culturales, y aunque continuaron realizándose, sucedió que en los municipios de bajo presupuesto ya no recibieron los apoyos para seguir adelante. Curiosamente son sitios donde la violencia e inseguridad galopan a toda velocidad y los que menos espacios deportivos suman.

Los gobernadores que siguieron dieron un cierto continuismo a los festivales, más que nada porque la sociedad así lo exigía, quisieran o no las autoridades, y tuvieron que darle empuje, aunque no el suficiente, porque los mismos municipios a los que hago referencia líneas arriba continuaron sin tener el apoyo económico para hacerlo suyo también y las consecuencias están más que a la vista, son de los más inseguros en Sinaloa.

El centralismo provocado en las últimas administraciones causó hondo penar entre quienes se dedican a la proliferación de las bellas artes.

Que se acabe esa vieja tradición de que es elitista y que los de la “alta” son los únicos que accedan a ella”, porque “a los de abajo” no les gusta.

Simplemente hay que recordar el significado de cultura, del verbo latino “cultum”, que etimológicamente quiere decir, cultivar.

Es pues, educación, formación, desarrollo o perfeccionamiento de las facultades intelectuales y morales del hombre; es el mundo propio del hombre; es también el producto de tal actividad, de tal formación, o sea, es el conjunto de maneras de pensar y de vivir, que suelen designarse con el nombre de civilización.

En él están comprendidos tanto el lenguaje, la industria, el arte, la ciencia, el derecho, el gobierno, la moral, la religión, como los instrumentos materiales o artefactos en los que se materializan las realizaciones culturales y mediante los cuales surten efecto práctico los aspectos intelectuales de la cultura (edificios, instrumentos, máquinas, objetos de arte, medios para la comunicación, etcétera).

¿Quieren más?

¿Y qué les digo del deporte?

Andamos peor con el asunto de los apoyos económicos.

Igual que el asunto anterior… Los que menos tienen son los que más abundan.

Nuestros valores deportivos mediante su práctica pretenden salir del marasmo social en el que viven; es decir, jugando con la pelotita- los deportes que más se practican dependen de un objeto redondo- y muchos buscan llegar al profesionalismo, porque es la única oportunidad con que cuentan para salir de pobres.

Desde luego que no es censurable, al contrario, cada quién busca la mejor forma de pasársela bien con los suyos.

Sin embargo, mientras se carezcan de espacios dignos; preparadores capaces; eventos estatales y municipales auspiciados por las autoridades correspondientes y seguimiento a nuestros deportistas, imposible conseguir buenos propósitos.

Cultura y deporte son dos conceptos que de acuerdo a sicólogos, sociólogos y todos los estudiosos del fenómeno llamado violencia e inseguridad, nos pueden ayudar a componer la figura de una sociedad. Si nuestros niños y jóvenes tienen acceso a la cultura (y no solamente la que se ve en teatros) desde luego que su comportamiento será diferente.

Lo mismo en el caso del deporte, elevando a lo máximo la frase aquella que reza “Mens sana in corpore sano”: “Mente sana en cuerpo sano”.

Cultura y deporte son alicientes para una mejor convivencia y en consecuencia tendremos una entidad con índices más bajos de violencia, que al final de cuentas es lo que más nos debe preocupar como sociedad.

 

Escríbanos, si quiere: ismael.estrella@live.com.mx