Tercera Llamada
Ismael Estrella Guerrero

¿Le suena conocido esto?

A mi compadre le hablaron por teléfono muy de mañana- como a las seis- de cierto despacho contable, aparentemente de la ciudad de México, de acuerdo al número telefónico que empezaba con la lada 55, sólo para avisarle… ¡No!, más bien para amenazarlo de que, si no paga lo que debe de su tarjeta bancaria, le van a embargar la casa, e incluso, hasta la cárcel puede ir a parar.
Siempre lo he dicho, mi compadre es el prototipo de la serenidad; su ecuanimidad la exuda por todos los poros de su piel, sólo que esta vez las condiciones que se presentaron fueron diferentes, y aunque sea una persona que no acostumbra exaltarse muy fácilmente mucho menos echar “madres” y “padres”, no soportó mucho y de acuerdo a lo que me platicó tenía mucha razón en ponerse como un energúmeno.
Me comentó que a deshoras de la mañana, a eso de las 6, su teléfono empezó a sonar de manera insistente; al contestar e identificarse con su nombre, lo primero que le dijeron fue que tenía que pagar el adeudo de su tarjeta bancaria, porque si no, le llegaría una orden judicial de embargo.
Me dijo que su primera reacción fue de asombro, de incredulidad, para dar paso a la indignación, el coraje, la impotencia, y quién sabe qué cosas más, por la sencilla razón de que ya tiene tiempo que no usa tarjetas de crédito, y por lo tanto, se supone que no debe un centavo ni partido por la mitad. Así se lo hizo saber a la persona que le habló por teléfono, pero a cambio, lo único que recibió como respuesta fue: “Bueno ya sabe, ya se le advirtió, y para la otra, el aviso no será por esta vía” (telefónica).
Y así se quedó, pasmado, sin más que hacer, pero me aseguró que no se quedaría callado, que acudiría a todas las instancias de ley para que le pusieran un alto a lo que denominó, con justa razón, “una amenaza que mata del coraje”,
Si a usted le ha pasado alguna cosa parecida, hay 10 cosas que debe saber sobre lo que pueden y lo que no pueden hacer los despachos de cobranza, empresas que están sujetas a la ley y están obligadas a respetar los derechos y la integridad de cualquier persona.
Cosas que sí deben hacer
De acuerdo a una circular publicada por la SHCP y la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef), los representantes de dichas empresas deben:
Indicar al deudor, denominación o razón social del despacho de cobranza y de la persona encargada de realizar dicha actividad; domicilio, número telefónico y nombre de las personas responsables de la cobranza.
Nombre de quien otorgó el crédito, préstamo o financiamiento de que se trate; contrato u operación motivo de la deuda en que se basa la acción de cobranza; monto del adeudo y fecha de cálculo; y las condiciones para liquidar el adeudo.
Domicilio, correo electrónico y número telefónico de la unidad administrativa de la entidad financiera o banco que recibirá las quejas por malas prácticas de cobranza.
Dirigirse al deudor de manera respetuosa y educada; comunicarse o presentarse en un horario de 7 a 22 horas, de acuerdo a los husos horarios del estado donde radica o vive el deudor. Buscarte antes o después de dicho horario está prohibido.
Documentar por escrito –con el deudor– el acuerdo de pago, negociación o reestructuración de los créditos, préstamos o financiamientos comprometidos, indicando los términos y condiciones de la operación y en su caso los requisitos para proceder a un descuento, condonación o quita sobre el saldo adeudado.
Importe a pagar, desglosando el monto principal, intereses ordinarios y moratorios y cualquier otro costo exigible de acuerdo al contrato, incluyendo los cálculos respectivos. Además, debe dejar claro si con ello se obtendrá el finiquito o liquidación del adeudo o sólo se cubre una parcialidad.
Tratar los datos personales del deudo, de conformidad con la normativa aplicable en la materia.
Cosas que no deben hacer
Los despachos de cobranza no pueden embargar, sólo cuando lo ordena un juez, dentro de un procedimiento del cual debes ser notificado legalmente.
Tampoco los despachos pueden ejercer acción penal en tu contra, ya que nadie puede ser encarcelado por una deuda de carácter civil con una institución crediticia.
Mucho menos pueden dejar recados intimatorios a quién les conteste vía telefónica o de forma personal, además de que tienen prohibido amenazar, ofender o intimidar al deudor, familiares, compañeros de trabajo u otra persona que no tenga relación con la deuda.
No pueden realizar las gestiones de cobro, negociación o reestructuración con menores de edad o adultos mayores, salvo que en el último supuesto se trate del deudor.
No están facultados para hacer gestiones de cobro a terceros, incluidas las referencias personales y beneficiarios, con excepción de deudores solidarios o avales.
Los representantes de cobranza no tienen permitido enviar documentos que aparenten ser escritos judiciales u ostentarse como representantes de algún órgano jurisdiccional o autoridad.
Mucho menos pueden establecer registros especiales, distintos a los ya existentes –como el Buró de Crédito–, listas negras, cartelones, o anuncios, que hagan del conocimiento del público la negativa de pago de los deudores.
Así mismo, no deben utilizar números de teléfono que aparezcan en el identificador de llamadas como “confidencial”, “oculto”, “privado” o con cualquier otra expresión o denominación semejante que imposibilite su identificación.
De acuerdo a la circular, los representantes de dichas empresas están obligados a llamar desde los números telefónicos registrados en el Registro de Despachos de Cobranza (REDECO) elaborado por Condusef.
Cómo presentar una queja
Si los cobradores incumplen con alguna de las disposiciones mencionadas o consideras que hay elementos para iniciar una queja, puede dirigirte directamente a la oficina más cercana de la Condusef o llamar al número telefónico 01800 999 80 80.
O bien, iniciar una queja en línea, a través de la liga: http://bit.ly/1UELsl5.

ismael.estrella@live.com.mx