WASHINGTON, a 28 de febrero del 2017.- En un cambio radical a su postura original de mano dura en materia migratoria, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, propuso al Congreso federal una reforma positiva a las leyes de inmigración, pero al mismo tiempo iniciar ya la construcción del muro en la frontera con México.

“Creo que es posible una verdadera y positiva reforma migratoria, mientras nos concentremos en los siguientes objetivos: mejorar los empleos y salarios de los estadunidenses, fortalecer la seguridad de la nación y restaurar el respeto de nuestras leyes”, declaró durante su discurso en la sesión plenaria bicameral del Congreso estadunidense realizada en el Capitolio.

Agregó: “Si nos guiamos por el bienestar de los ciudadanos de Estados Unidos, entonces creo que los republicanos y los demócratas podrán trabajar juntos para lograr un acuerdo que por décadas ha eludido nuestro país”.

La oferta del mandatario estadunidense de trabajar una reforma migratoria para regularizar el estatus de residencia y laboral de millones de inmigrantes indocumentados en Estados Unidos, tomó por sorpresa a demócratas y republicanos.

Trump puso sobre la mesa la idea de la reforma a las leyes de inmigración, luego de que el pasado 25 de enero firmó una orden ejecutiva para endurecer la política migratoria de Estados Unidos.

Bajo la nueva orden de inmigración, la prioridad de su gobierno es ubicar, detener y deportar de manera expedita a los inmigrantes indocumentados con antecedentes penales, a quienes estén acusados de crímenes y a los que tengan orden de deportación o que hayan reincidido en ingresar como de manera irregular a Estados Unidos.

Al hablar sobre su política migratoria ante los legisladores federales, el mandatario reiteró la necesidad de amurallar la frontera con México, como estrategia para contener el flujo de inmigrantes indocumentados y de drogas.

“Pronto comenzaremos la construcción de una gran muralla a lo largo de nuestra frontera sur. La edificación iniciará y se terminará antes de lo planeado y será un arma efectiva contra las drogas y el crimen”, aseguró.

No obstante, al proponer una reforma de inclusión a las leyes de inmigración, dijo a los legisladores que mientras él les presentaba su plan de gobierno para los próximos cuatro años, al mismo tiempo eran expulsados de su país narcotraficantes, pandilleros y criminales que amenazan a la seguridad ciudadana.

“Los malos se están yendo esta noche mientras les hablo, tal y como lo prometí. A cualquier congreso que no cree en la instrumentación de nuestras leyes le pregunto: ¿Qué pueden decirles a las familias estadunidenses que han perdido empleos, sus ingresos, o a algún ser querido porque el gobierno rehusó aplicar sus leyes y defender sus fronteras?”, afirmó el presidente.

En el tema de la seguridad fronteriza que va de la mano de sus ideas de empoderamiento de las leyes de inmigración, el mandatario estadunidense anunció que ordenó a los departamentos de Justicia y de Seguridad Interior, así como al director nacional de Inteligencia, coordinar una estrategia agresiva para desmantelar a los cárteles del narcotráfico que se han esparcido en Estados Unidos.

“Vamos a detener a las drogas que se cuelan a nuestro país envenenando a los jóvenes y ampliaremos los tratamientos para aquellos que se han convertido en adictos”, aseguró.

Además, reiteró que sus acciones en materia migratoria son simplemente el cumplimiento de las exigencias de la población estadunidense que piden una mejor seguridad fronteriza y la aplicación de las leyes.

“Al fortalecer nuestras leyes lograremos un aumento a los salarios, ayudaremos a los desempleados y ahorraremos miles de millones de dólares; además de hacer más seguras a nuestras comunidades”, subrayó el Ejecutivo.

En la sesión plenaria en el Capitolio, sólo los legisladores republicanos aplaudían de pie a Trump, mientras los demócratas le demostraban su desprecio sin ovacionarlo y en silencio.

“Somos un país unido en la condena al odio y a la maldad en todas sus formas”, dijo Trump. Y calificó su mandato como “un nuevo capítulo que está comenzando sobre la grandeza de Estados Unidos”.

“Renovación del espíritu americano”

A poco más de un mes de asumir la Presidencia estadunidense –el pasado 20 de enero–, Donald Trump enlistó una serie de logros que, según él, ha conseguido en un tiempo récord.

Y presumió: “Estamos siendo testigos de la renovación del espíritu americano”.

El magnate neoyorkino se declaró un “acolito del libre comercio”, pero indicó que su gobierno renegociará los acuerdos que le están constando empleos y la pérdida de empresas a su país.

En clara alusión al Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), firmado con Canadá y México, prometió concretar acuerdos comerciales con un solo objetivo: “Crear un nivel de beneficio para los trabajadores y compañías estadunidenses”.

En su plan de gobierno, anotó que reemplazará al Sistema de Salud Pública –conocido como Obamacare– instrumentado por su antecesor Barack Obama.

“Obligar a los estadunidenses a comprarle al gobierno un seguro médico nunca fue la solución adecuada. Los estadunidenses quieren un seguro médico que esté disponible para todos, que sea de bajo costo y eso será lo que haremos”, asentó.

Pese a proponer una reforma a las leyes de inmigración que beneficiará a millones de inmigrantes indocumentados, Donald Trump no perdió la oportunidad para criminalizar a un sector de la población extranjera que vive y trabaja desde hace años en Estados Unidos.

Entonces, anunció que como parte de las estrategias para la prevención del crimen, el Departamento de Seguridad Interior creará la oficina de “Involucramiento de Víctimas del Crimen Migratorio” (VOICE, por sus siglas en inglés).

Y para resaltar su proyecto, presentó a los invitados de honor de la primera dama, Melania Trump: Jamiel Shaw, Susan Olivier, Jenna Olivier y Jessica Davis, familiares de estadunidenses que fueron asesinados por inmigrantes indocumentados.

Tal como lo adelantó, Donald Trump aprovechó su presencia ante la sesión de la Cámara de Diputados y de Senadores para recordar que en el proyecto presupuestal que enviará en los próximos días al Capitolio, su objetivo primordial será incrementar los fondos de gastos para el Departamento de Defensa.

“Estaré enviando al Congreso un presupuesto que reconstruya a nuestras fuerzas militares, que elimine los recortes y que será un llamado al más grande aumento de gastos en defensa de toda la historia de Estados Unidos”, recalcó.

Detalló que su gobierno respetará las alianzas internacionales y coadyuvará en la lucha contra el terrorismo y la eliminación de las amenazas a la seguridad mundial.

Sin embargo, aclaró que Estados Unidos siempre se manejará con autonomía, pese a los compromisos internacionales a los que está suscrito como la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN).

“Mi trabajo no es representar al mundo, mi responsabilidad es representar a Estados Unidos, pero sabemos que Estados Unidos está mejor cuando hay menos conflictos”, concluyó Trump ante los integrantes del Capitolio, tras un discurso de poco más de 60 minutos.

 

Fuente: Revista Proceso