Mario Munguía: soy un romántico de la historia


Mario Munguía Murillo quiere ser cronista de Hermosillo y contar la historia de la capital sonorense y sus barrios de una manera más humana

 

Por El Chiltepín

HERMOSILLO, Sonora, a 16 de mayo del 2017.- Mario Munguía Murillo quiere ser cronista de Hermosillo, la capital de Sonora. Nacido aquí en 1951, ha visto crecer la ciudad y cambiar sus costumbres y cree que tiene las bases para encabezar ese cargo vitalicio.

“Yo quiero ser cronista de la ciudad de Hermosillo porque tengo muchos años haciéndolo, sin ser oficial. Los que leen mis columnas ven reflejado mi interés por la historia de Hermosillo y de Sonora. No soy un historiador académico, no tengo el título de la academia, pero sí creo que tengo la experiencia suficiente para desarrollar el trabajo de cronista de Hermosillo”, asegura Mario Munguía, quien se ha desarrollado profesionalmente en los medios de comunicación, como editor y columnista.

Se define a sí mismo como un romántico de la historia y, si llegase a ser seleccionado de entre los cuatro candidatos, empujaría un cambio, algo distinto, en la manera de realizar el trabajo de cronista.

“La intención es darle un espacio y profesionalizar al cronista de la ciudad con un título de historiador. Pero aquí el punto es que por más academia que tengas en la historia, por más metodología que tengas en el estudio de la historia, al final de cuentas la crónica de una ciudad se basa en el sentimiento mismo de la ciudad y esa es la propuesta que yo estoy haciendo: realizar una bitácora de la historia moderna de Hermosillo en base al sentimiento de la gente”.

“Los políticos y los historiadores académicos son como los contadores: cuadrados. Todo lo basan en datos duros y estadísticas, pero la ciudad tiene sentimiento. Mi proyecto es rescatarle el sentimiento a la ciudad de Hermosillo, quizá soy más romántico para ver la historia”, comenta en una charla con los integrantes del Colectivo de Reporteros Sonorenses, A.C., en el restaurante Los Güeros.

Recuerda que en la colonia La Matanza convive con indígenas yaquis viejos, casi a diario. Le platican de cuando llegaron sus abuelos, sus papás y cuando el árbol de guamúchil de la casa de doña Carmelita estaba frondoso; recuerdan cuando se inauguraron en 1949 los lavaderos al final de la calle Nuevo León, en la colonia 5 de Mayo, o cuando en los años sesentas muchas familias fueron sacadas de los terrenos del vado del río para fundar la colonia El Choyal.

Recuerda que la colonia Los Naranjos se fundó en un terreno de la familia Romo, como el primer proyecto de Infonavit en el norte de México, y recuerda cuando, más tarde, se construyó la presa Abelardo L. Rodríguez.

De hecho recuerda que fue el primer habitante de la colonia Las Granjas. “El señor Lucero, que vivía en frente, y yo, fuimos los primeros vecinos en la calle Minorca y Olivares, en la pura esquina”.

Ese es el sentimiento de la ciudad de Hermosillo que rescataría si el Cabildo lo eligiera cronista.

“Me gustaría rescatar la historia de los barrios de Hermosillo porque se ha perdido ese interés, tanto por los historiadores académicos como por las autoridades. Si no conoces la historia de tu barrio, no conoces Hermosillo, y si no conoces Hermosillo, la ciudad está liquidada”, afirma.

Mario Munguía trabajó en Radio Sonora como director de Producción entre 1985 y 1989. También trabajó en la XEFQ de Cananea, donde mantiene amigos que le llaman por teléfono y lo recuerdan con afecto.

También trabajó en el suplemento Voces del Desierto, que hasta el día de hoy es usado en la academia, en la Escuela de Comunicación y en la Escuela de Filosofía y Letras de la UNAM. Paralelamente editó a 29 autores sonorenses que escribieron libros con temas netamente regionales.

 

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