Nuestra señora de El Rosario


Geovany Avilés

El Rosario, Sinaloa, es un municipio pequeño, solía ser un pueblo dedicado a la minería, llegando a ser uno de los lugares mineros más ricos del mundo. A una distancia en coche de aproximadamente 40 minutos de Mazatlán, es el lugar que vio nacer a Lola Beltrán y al basquetbolista Horacio Llamas, quien fue el primer jugador mexicano en la NBA.

Es un pueblo señorial que combina su pasado y presente en sus construcciones, y en los últimos años ha tomado un rumbo como pueblo turístico recibiendo el nombre de pueblo mágico, destacando como sus principales atractivos la Iglesia de Nuestra Señora de El Rosario, las ruinas de la antigua iglesia, el Museo dedicado a Lola Beltrán, la fábrica de la bebida famosa Tonicol (bebida favorita de esta humilde servidora), la laguna del Iguanero, el Panteón Español, el centro histórico, las playas El Caimanero, y recientemente fue inaugurado el Callejón Colonial, con la intención de atraer más turistas.

Pero su principal atractivo es la Iglesia, conocida como el Santuario a Nuestra Señora de El Rosario, y es la historia del hilo de este jueves.

El santuario de Nuestra. Señora de El Rosario estaba ubicado en otro lugar que ahora se conoce como las ruinas de la antigua iglesia, y uno de los espacios más visitados del pueblo. Este recinto se encontraba muy cerca de la laguna del Iguanero y de una mina y los trabajos que se realizaban en los túneles de ahí, terminaron por colapsar la iglesia poco a poco. Pero con la ayuda de los fieles devotos de la virgen, y antes de que colapsara en su totalidad, con ayuda del párroco del lugar y el Ayuntamiento decidieron mover y construir el nuevo recinto para venerar a la reina del pueblo, mucha gente del lugar desde niños y adultos trasladaron piedra por piedra al nuevo lugar donde actualmente se encuentra la iglesia.

¿Iglesia de oro en Sinaloa? De estilo barroco, se construyó en 1954 y cuenta con un retablo de hoja de oro, el cual causa impresión al que lo ve, no importa si es tu primera visita o no, siempre es impresionante verlo.

El festejo de Nuestra Señora de El Rosario se realiza el primer domingo de octubre, pero desde días antes inician los festejos con un novenario. La Virgen viste un vestido durante el novenario y otro muy diferente durante la celebración de su día, incluso hay familias que queriendo rendir homenaje o agradecerle a la Virgen las bendiciones que les da, hacen la petición de ser elegidos para “vestir” a la virgen haciéndose cargo de los gastos de su vestuario, pero la lista de espera es muy larga.

Incluso existe un museo dedicado a tener en exhibición todos los vestuarios que ha lucido la Virgen año con año.

Alrededor de la iglesia se pone un tianguis y una feria, con sus famosos antojitos mexicanos para todo aquel que asiste a los festejos de la Virgen, pero sobre todo para cantarles Las Mañanitas en su día.

La cantante Lola Beltrán solía año con año regresar al pueblo que la vio nacer para cantarle las mañanitas a su Virgen, justo a la media noche, y este detalle es algo que el pueblo siempre apreció mucho y tenía el cariño de toda la gente, hay personas que no lo saben, pero los restos de Lola La Grande se encuentran sepultados en el patio de la iglesia, y también es un lugar muy visitado.

Existe una historia que nos dice que la Virgen de El Rosario en realidad llevaba otro destino.

Cuenta la leyenda que el destino de ella era llegar a Pánuco, otro pueblo en el municipio de Concordia, también del estado de Sinaloa. Y es que cuando los designios de Dios son fijados, nada se interpone en su camino.

Cuando se dieron cuenta del error, de que la Virgen que llevaban a Pánuco era la que tenía que llegar a El Rosario y viceversa, decidieron intercambiarlas, e inició el camino con la virgen de Pánuco, pero al llegar a un cerro, inexplicablemente no pudieron mover a la virgen, por más intentos que hubo todo fue en vano, no hubo forma de moverla de ese lugar, por lo cual decidieron dejarla en ese sitio y edificar ahí la iglesia de Pánuco.

A ambas se les celebra el mismo día, ambas son dignas de un altar y de la participación de sus fieles seguidores que al igual que yo, asistimos año con año a cantarles Las Mañanitas, tomar misa, y ser parte de la celebración.

Así que ya sabes, si quieres unirte a la próxima celebración o ir un domingo de visita, que es lo que hay que conocer, un pueblo con historia, pero con gente muy atenta y amable.

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