Casa Herrasti, parte de la historia de Mazatlán


Geovany Avilés

La historia de esta semana es para mí muy especial, dado que les voy a contar un poco de la historia de mi casa, la llamo así porque siempre he estado enamorada de esa residencia, me llama mucho la atención y me gusta admirarla. Es conocida como: Casa Herrasti o Paredes.

Una de las zonas más admiradas por su belleza arquitectónica es el Centro Histórico de Mazatlán, también conocido como “Viejo Mazatlán”. Adaptándose a las construcciones actuales, es como una pequeña ciudad dentro de otra.

Recorrer las calles del Centro Histórico, un lugar tranquilo, pero con un ambiente tal cual trovador enamorado, ofrece diversa variedad de entretenimiento, destacando por los eventos culturales que se realizan.

Las construcciones arquitectónicas de la zona van desde el estilo neoclásico del siglo XIX al Art Deco de principios del siglo XX, con influencia principalmente de construcciones europeas.

En 1972 se creó el primer interés entre los mazatlecos de reunirse para crear planes de rescate para preservar dichas edificaciones, puesto que más que un atractivo es historia, nuestra historia.

Doña Francisca Rojas de Paredes fue quien mandó construir su casa entre 1904 y 1907, y la habitaron hasta finales de los años 60´s, cuando la familia Paredes dejó el país.

Debemos recordar que fue una de las primeras casa-habitación de la zona, ya que en ese entonces en realidad las construcciones eran más dedicadas a los negocios.

Como en los castillos renacentistas, la planta baja era dedicada al comercio, la segunda planta como vivienda, en aquél entonces muchos comerciantes no pensaban echar raíces en la ciudad.

De monumental construcción, la Casa Paredes en realidad es una finca que llamaba la atención en aquellos años, como la Quinta Echeguren.

Cuando la familia Paredes dejó el país, la casa que estaba deshabitada fue tomada por grupos de revolucionarios como cuartel militar.

Se localiza entre las calles Venustiano Carranza (antes Arsenal), y Dr. Héctor González Guevara, detrás del Hotel Freeman, y a unos pasos del Museo de Arte de Mazatlán.

Posteriormente la casa pasó a manos de la Familia Herrasti, y tanto se dice que ahí se filmó una película, como que un ex Alcalde de Mazatlán realizó ahí su boda.

Ha sido utilizada como escuela por instituciones privadas de nivel superior, y en 2016 abrió sus puertas para la compañía Delfos que presentaron una obra basada en que la casa cobra vida a través de retratos humanos.

Hasta hace unos meses tenía un letrero de que estaba en venta, pero recientemente me enteré de que hay una bonificación de hasta el 100% para quien la restaure. Es importante hacerlo, es una joya arquitectónica.

Si andas por esa zona, igualmente puedes disfrutar del Malecón en Olas Altas, y disfrutar de su belleza natural.

La Casa Herrasti o Paredes no está abierta al público, pero siempre puedes admirar su belleza exterior. Fin.

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