La Cueva del Diablo, atractivo turístico de Mazatlán


Geovany Avilés

La historia de esta semana me la pidieron especialmente… Entre misteriosa y espeluznante así es: La Cueva del Diablo en Mazatlán.

A todos, grandes o chicos nos llama mucho la atención todas las leyendas, y más aún si son de terror, es por eso que cada ciudad tiene sus historias, y Mazatlán no es la excepción. A los pies de un cerro, conocido como Cerro de la Nevería y justamente como vigilando el mar, se encuentra la cueva del diablo. Aunque quizás terrorífico para algunos, es un parador fotográfico obligatorio.

Las historias son distintas, pero todas coinciden en dos cosas:

1- Que en dicho cerro hubo un deslave y la cueva apareció.

2- Que el diablo habita ahí.

La leyenda más conocida es la de 2 chicas que conocieron durante los días de carnaval a un hombre guapo y bien vestido justamente afuera de la cueva. Él estuvo con ellas casi toda la noche y al final invitó a una de ellas a cenar, y se dice que, estando la pareja en la taquería, el hombre se convirtió en diablo y nunca se supo más de la mujer. La taquería se llamaba la chiripa, estaba frente al hotel central.

La otra historia más conocida habla de un grupo de jóvenes que entraron a explorar la cueva y jamás salieron. Entonces, entraron unos rescatistas a investigar qué pasó con ellos, Los rescatistas llevaban su cuerda alrededor de la cintura, el grupo de personas que se quedó afuera de la cueva, sabía que si los rescatistas jalaban la cuerda, ellos tendrían que tirar de ella y sacarlos, porque significaba que estaban en peligro.

Después de muchas horas y que no salían ni pedían ayuda, las personas decidieron sacarlos, pero se llevaron una horrible sorpresa, pues solo sacaron los cuerpos de los rescatistas incinerados. Desde entonces, se cerró al público.

Existen muchas versiones, pues muchos dicen haber visto al Diablo vestido de catrín, siempre buscando almas que llevar a la cueva, que vendría siendo la entrada al infierno. Y se habla de muchas personas que entraron a la cueva y jamás se les volvió a ver.

También hay otras historias que no son de miedo, pero que si cuentan con algo de misterio. Como por ejemplo, que si entras a la cueva, tardarías 1 día en salir pero saldrías por la cima del cerro.

Que la cueva cuenta con diversos pasadizos y que te puedes extraviar y salir en cualquier parte de la ciudad, ya que se dice, es el punto que conecta a muchos túneles subterráneos que hay en la ciudad.

Otra versión habla incluso que esta cueva está conectada con la otra cueva del diablo que está en el faro, o que está conectada por un túnel a la Isla del Medio (una de las 3 islas) y donde curiosamente han pasado cosas extrañas como avistamiento de ovnis.

Aquí hay un punto a resaltar, existe otra cueva del diablo en Mazatlán, se encuentra en el faro, llamado también cerro el crestón, y el único acceso que tiene es por el mar, está cerrada al público por la peligrosidad que representa al subir la marea y de esta manera se evitan accidentes.

Nosotros solo platicamos lo que conocemos o hemos escuchado acerca de la cueva del diablo, pero tú eres libre de creer o de contarnos una versión diferente si gustas.

De lo más cercano a la realidad tenemos que la cueva tendrá algunos 400-500 años de vida, y que fue de utilidad. Y aquí es donde las versiones varían, desde que los piratas escondían sus tesoros y riquezas ahí, que los comerciantes guardaban la sal que vendían y que era muy buscada en aquellos años. Y que también guardaban hielo, o pescado, y que era transportado en un carrito minero que pasaba por el puente que está justo arriba de la cueva. Es por eso que se le conoce como Cerro de la nevería.

Otros creíamos, como en mi caso, que la cueva conectaba con el túnel de donde iniciaba el puente, pero la realidad es que la cueva tiene aproximadamente 40 metros de fondo. Lo que si encontraras dentro son pinturas tipo rupestre con la imagen del diablo.

No tiene pasadizos, ni puertas escondidas, o… ¿será que no somos de los elegidos por satanás?

Lo que si tiene hacia el frente es una hermosa vista del mar. Y en ese mirador puedes ver hacia la cueva o hacia el océano.

Al visitar la cueva, aunque no puedas entrar, debes tomar en cuenta: Puede haber caía de rocas y no es muy accesible precisamente por estar en un cerro, ten cuidado para evitar una caída.

Y donde sí habrá que poner más atención es en los cruces, no hay cruce seguro, repetimos de nuevo, no debe haber banqueta, hay que hacer desnivel a ras de calle y colocar bolardos de protección.

Si te decides visitar la cueva e imaginas que te lleva a la cima del cerro de la nevería, podrás disfrutar de esto:

Y esta imagen que te deja ver parte del puente que está arriba de la cueva, y que sería padrísimo hacerlo mirador.

Ten precaución si visitas los miradores que se encuentran en la cima del cerro, porque si no se tiene cuidado puede ocurrir un accidente, falta el contraste cromático y los escalones son un poco incómodos

Pero con el debido cuidado, puedes disfrutar de ellos. Sólo en estos tiempos de mucho calor, lo recomendable es subir en carro, utilizar gorra y llevar agua en botella reutilizable.

Espero que te haya gustado la historia de la Cueva del Diablo, solo te hago una pregunta: ¿Te animarías a entrar?

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